DIACUA VIVA: El Manifiesto del Buque Insignia
El llanero lo es por su palabra,
donde el honor es la única ley,
su verbo es el lazo que labra
el destino del buey y del rey.
No traigo promesas de arena,
ni un Arca de antiguo encierro;
aquí no hay hambre ni pena,
ni tigres en barrotes de hierro.
Ni burros padecen lo oscuro,
ni los micos se quedan sin su maduro,
y el trato es honrado, genuino y puro,
¡lejos del temor que acecha al camuro!
I
¡No es arca de animales y hacinamiento!
Donde el alma se rinde al lamento.
No buscamos al diluvio del ayer,
sino ojos que se atrevan a ver.
Con sueños claros al firmamento
II
¡Súbete al Buque, DIACUA VIVA y pura!
Con mapa digital y acción con bravura.
Horizonte diáfano, sin muros ni bruma,
donde el soñar despierto y sin premura
es el faro que vence a la espesura,
cosechando frutos de amable dulzura.
III
Sencillez es la brújula, altruismo es el viento,
respeto absoluto por el fuego del talento.
Acepta tu luz, tu rastro soberano,
que el arte es la huella de lo eterno en lo humano.
IV
Matemática Euclidiana: la semilla es el verbo,
el campo mental es el surco que observo.
Limpiemos la espina, el polvo y la arcilla...
¡No tardes un segundo en tomar tu silla!
Que el viaje comienza, la ruta brilla,
¡y esta travesía es una maravilla!
Cierre de Convite:
Empaca tus talentos, convida sin cuento
a Pedro, a Juana y a la tía Cristina;
que no se nos pase el azar ni el momento
por miedos a rachas y ventiscas repentinas
Empecemos ahora en DIACUA VIVA,
donde tu palabra es la fuerza activa.

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